La historia de un joven ciego…

LUCAS, UN FUTURO LOCUTOR

Desde chico, Lucas Stornini fue un amante de la radio. Hoy estudia Locución en Tres Arroyos y tiene su propio programa en una FM de San Cayetano. La historia del joven que logró transformar una discapacidad en múltiples capacidades para comunicarse con los oyentes y transmitirles su calidez y su compañía a través del éter

Lucas Stornini manifestó a LA VOZ DEL PUEBLO que nació con una radio “debajo del brazo” y señaló que padece una ceguera de nacimiento a causa del síndrome de Norrie. También expresó que su sueño, cuando termine de estudiar la carrera de locutor, es “acompañar a la gente” y “hacerla sentir bien” a través de su voz en la radio.
“Accidentalmente nací en Tres Arroyos, porque mi mamá se atendía acá”, contó el estudiante de Locución, quien a los 5 años volvió a la ciudad para radicarse junto a su madre y una de sus tres hermanas.
Tras venir semanalmente -mientras cursaba las primeras dos salas del jardín de infantes en la localidad de Ochandio- a la Escuela Nº 502, finalmente tuvo que continuar sus estudios en nuestro medio. Hizo la última sala del Nivel Inicial en el Jardín de Infantes del Colegio Nuestra Señora de Luján, donde también asistió a la escuela primaria y culminó el Polimodal en 2010. Con mucho esfuerzo, lucha y dedicación hoy ya pasó al segundo año de la Tecnicatura Superior en Locución, que se dicta en el Instituto Superior de Formación Docente N° 167, establecimiento que está adscripto al ISER.
Antes de venir a vivir a Tres Arroyos, hasta los cinco años Lucas vivió en el campo de su familia, ubicado en las cercanías de Ochandio y a unos 23 kilómetros de San Cayetano.
Hizo las primeras dos salas en el Jardín Sagrado Corazón de Jesús, en Ochandio. Luego siguió sus estudios (hasta la actualidad) en Tres Arroyos, pero su lugar en el mundo y el de su familia es el campo. “Me han quedado recuerdos imborrables de esos años, porque vivíamos todos allá, algunos en San Cayetano, otros en el campo, pero estábamos todos cerca”, aseguró Lucas, quien también quedó marcado a fuego por el desarraigo que significó mudarse a Tres Arroyos a tan corta edad y un tanto lejos del resto de su familia.
“El problema que teníamos es que en San Cayetano, si bien había escuela especial, no contaba con servicio para ciegos. Entonces, en 1998 mi vieja decidió venirse para acá. Fue una decisión bastante difícil”, comentó Lucas, quien reveló que padece la ceguera de nacimiento. “Es algo genético, provocado por el síndrome de Norrie”, explicó.
Al respecto, relató que “el diagnóstico que le habían dado a mi mamá era rubéola, pero cuando nació mi sobrino -que también es ciego- hicimos estudios genéticos y se descubrió que mi mamá y mi hermana Erica, la mamá de mi sobrino, eran portadoras, el resto de las mujeres de mi familia no”.
“Nosotros siempre vivimos en el campo, mi viejo nació ahí y después de que se casaron con mi vieja siguieron allá. Mis tres hermanas (Lucas es el menor de la familia) también se criaron ahí. Por eso fue muy difícil el desarraigo. Ahora las cosas han cambiado un poco, pero en ese momento no quedaban muchas opciones”, expresó.
Ante esta situación, “con mi hermana (la menor de las tres) y con mi vieja nos vinimos para acá, alquilamos un departamento y mi viejo iba y venía, estaba un poco en cada lugar, para seguir con el campo y tratar de mantener la familia unida”.
Pero las cosas han cambiado en San Cayetano para los chicos no videntes y en eso tuvo mucho que ver la familia de Lucas. Con orgullo por su hermana, contó que cuando nació Guido, su sobrino no vidente, “mi hermana Erica peleó bastante por la apertura de un servicio para ciegos en San Cayetano, para que no tuviera que pasar lo mismo que vivimos nosotros en algún momento. Y después de unos cuantos años el servicio se abrió y ellos viven allá”, puntualizó con alegría, marcando uno de los tantos signos que demuestran que tanto él como su familia enfrentan unidos cada obstáculo que le pone la vida.

Una familia de fierro
Gracias a las maestras de la Escuela Nº 502 desde muy chico aprendió Braille. “En el jardín de a poco te enseñaban letras y luego palabras. Al principio lo que más costó fue la lectura, pero para escribir ya tenía una idea”, recordó Lucas, quien destacó que si bien venía dos veces por semana a la escuela de Tres Arroyos, su padre se encargaba de venir a buscar a un equipo docente que orientaban a las maestras de Ochandio.
Esta es sólo una muestra más del apoyo familiar que tuvo Lucas, a partir del cual las cosas se le hicieron mucho más fáciles. “La contención y el apoyo de la familia es fundamental. Sin eso, sería dificilísimo. Mi familia desde que se supo lo mío se preocupó, se abocó a ayudarme, lo mismo que con mi sobrino. Fue y es importantísimo que todo el grupo familiar le diera el suficiente valor a lo nuestro para que podamos hacer una vida normal”, aseguró Lucas, quien al mismo tiempo aclaró que “nosotros somos personas como cualquier otra. Si bien se ha avanzado muchísimo en la sociedad, a veces por desconocimiento cuesta entender las cosas que se pueden hacer aunque te falte un sentido como la visión”.
Tal como si fuera un programa de radio, Lucas hizo una pausa y le dedicó un bloque especial a Analía, su mamá. “Ella aprendió Braille para ayudarme”, expresó naturalmente el futuro locutor, quien a medida que avanza en su relato agranda con anécdotas la imagen de su familia.
“Cuando se supo lo mío, una de mis primas, que estaba estudiando Abogacía, fue a aprender Braille a la Biblioteca de Ciegos de La Plata. Cuando ella logró aprenderlo, se fue un verano al campo y le enseñó a mi mamá, que quería saber para ayudarme. Por eso te digo que toda mi familia se preocupó mucho”, indicó Lucas, quien agregó que “en toda la primaria, en parte de la secundaria y hasta hoy en el terciario, mi vieja pasó muchísimos trabajos a Braille y, a su vez, ella era la encargada de escribir a tinta lo que yo redactaba, para que los profesores lo pudieran leer”.
Asimismo, para completar el panorama, Lucas contó entre risas que hoy Analía comenzó un nuevo desafío. Está aprendiendo dos programas de computación específicos para la radio, para que su hijo pueda editar audio y hacer mejores programas.

Sus datos
Lucas Stornini nació el 2 de octubre de 1992. Es el hijo menor de Arnaldo “Naldo” Stornini y Analía Sánchez. Sus hermanas se llaman Luján, Erica y Lucrecia.
Si bien nació en Tres Arroyos, vivió en un campo cercano a Ochandio hasta los 5 años. Desde entonces, durante la semana reside en nuestra ciudad y los sábados y domingos en el campo.
En cuanto a sus estudios, realizó las primeras dos salas del jardín de infantes en el Sagrado Corazón de Jesús de Ochandio. A partir de la última sala del Nivel inicial y hasta el nivel Polimodal asistió al Colegio Nuestra Señora de Luján.
Desde 2010 cursa la Tecnicatura Superior de Locutor Nacional del ISER, que se dicta en el Instituto Superior de Formación Docente N° 167 de Tres Arroyos. También estudió en la Escuela N° 502 de nuestra ciudad.

Escribe Patricio Elías
http://www.lavozdelpueblo.com.ar/noticias/ciudad/3757-un-locutor-especial-llamado-lucas

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Una respuesta a La historia de un joven ciego…

  1. me gusta la superacion de lucas y sobretodo en la locucion de radio que no es facil y me fascina esta historia

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