Con discapacidad visual todo es posible…

Su discapacidad visual no le impide ser valiosa
Gladys Janeth González Meza.¡Claro que se puede!

Gladys Janeth González Meza trabaja como enfermera en el área administrativa del Instituto Chihuahuense de la Salud. Anteriormente se desempeñaba como enfermera en el Hospital Central con pacientes enfermos de sida y tuberculosis. En su trayectoria profesional ha sido ejemplo de vida para sus compañeras, porque aunque padece discapacidad visual, nunca se ha dejado vencer.

“Mi infancia fue feliz, rodeada del amor y protección de mi familia, fue la época de juegos y sonrisas, guardo maravillosos recuerdos de mis vecinos y amigos, creo que fue una gran época de mi vida. Me gustaba mucho jugar al bote volado, y todas las actividades que implicara correr y brincar. Recuerdo que me gustaba pasear en bicicleta y conocer los alrededores de mi casa.

“Es muy grato recordar los paseos o días de campo en familia, ir a conocer nuevos lugares, muy seguido viajábamos a Pachera, rancho donde es originario mi papá, a visitar a mi abuelo y aprovechaba para bañarme en el río, qué días aquellos… Recuerdo que todo lo disfrutaba y mis mejores juguetes eran los de menos valor. Gracias a Dios tuve una infancia muy feliz, llena de amor y cariño”.

Es la historia de Gladys, una mujer profesionista, una chihuahuense ejemplar. Comenta que su adolescencia fue una época difícil pero muy bonita. “Cambié la bicicleta por los patines. Qué bien la pasaba patinando horas y horas los domingos, me divertí sanamente con mis compañeros de escuela. Recuerdo lo bien que la pasaba con ellos en clase, en las tareas en su casa, y en las pláticas. Es en esta etapa de mi vida donde tomo la decisión, con apoyo de mis padres, de lo que quería ser de mi vida y en mi futuro”.

A sus 27 años le detectaron retinosis pigmentaria. Afirma que “fue un momento muy difícil, doloroso, inexplicable y me rehusaba aceptarlo”. Sin embargo, confía que “por necesidad y ganas de salir adelante, buscando ayuda y definitivamente con el apoyo incondicional de mi familia y el Centro de Estudios para Invidentes logré entender que cada día es único y diferente, constantemente aprendo cosas nuevas y sigo en mi proceso de adaptación”.

Como una mujer talentosa y profesionista dedicada, así como excelente madre y esposa, comparte que “hoy en día, trato de sacarle el mejor provecho a todo lo que hago, aprovecho mis habilidades físicas e intelectuales, continúo fortaleciendo mi autoestima y llevo mi vida lo más normal posible con una actitud positiva.

“A pesar de mi debilidad visual soy una persona autosuficiente y todos los días agradezco a Dios por la oportunidad que me brinda de demostrar mis capacidades. Pienso que el trato hacia una persona con deficiencia visual no tiene por qué ser diferente a la del una persona normovisual. Me gustaría comentar que si en un tiempo sentí pena al usar mi bastón blanco, hoy para mí es un símbolo de independencia personal y me siento orgullosa que forme parte de mi persona, ya que la debilidad visual no es un obstáculo para llevar una vida plena, llena de satisfacciones.

Mi debilidad visual es un reto diario y sé que en el camino habrá obstáculos pero estoy segura que aprenderé a brincarlos, la cuestión es no ponerse límites y decir yo no puedo. ¡Claro que se puede!”

Fuente: http://www.oem.com.mx/elheraldodechihuahua/notas/n2342667.htm

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