La tragedia lo convirtió en innovador!

Alfredo Blanco, educador invidente, es el creador del lápiz electrónico, dispositivo que permite a personas con discapacidad visual tomar notas digitales sin ayuda

Alfredo Blanco nunca pensó que una tragedia personal lo ayudaría a encontrar una misión educativa. “Mi vida no puede acabarse de esta manera”, fue una de las primeras cosas que pensó el profesor universitario de Inglés, luego de que se quedara ciego a los 42 años de edad. “Los primeros días fueron terribles para mí.

Perdí mi empleo, quedé en la quiebra. Pasé una semana sin levantarme de la cama. Tenía una depresión muy profunda.

Pero luego comencé a pensar que tenía que verle el lado positivo a todo esto, tratar de ofrecerle una esperanza a la gente que, como yo, tiene esta discapacidad”, expresó.

Así fue como Blanco decidió convertirse en innovador.

Desde entonces se dedicó a la tiflotecnología, rama de la tecnología que se encarga de adaptar aplicaciones y artefactos de uso cotidiano para que puedan ser utilizadas por personas con discapacidad visual. Un ejemplo de ello son los teléfonos celulares que hablan, leen los mensajes de texto y dicen en voz alta el número del que están llamando.

También, los relojes pulsera adaptados con el método Braille y otros que informan la hora al apretar un botón.

La travesía de Blanco comenzó con una caja de cereal que su hijo había comprado en un abasto. “Había un premio adentro: era como un reloj que tenía tres botones y una pantalla pequeña. Cuando apretabas los botones, aparecían señales en la pantalla.

De ahí nació mi idea de hacer un lápiz electrónico para ciegos. Es un aparato que tiene varios botones. Pulsados correctamente, son interpretados por el sistema como letras del alfabeto y números. Ese es su principio”, señala.

La aplicación también facilita la comunicación entre una persona que no tiene discapacidad visual y un invidente porque lo que se escribe con el lápiz, aparece en la pantalla, representado en alfabeto castellano y no en Braille.

“Permite que las personas que pueden ver, lean lo que un invidente escribió utilizando el método Braille”, expone.

La pantalla, que es un artefacto aparte, se comunica con el lápiz a través de tecnología de conexión Bluetooth, y tiene un botón que permite escuchar lo que se ha escrito, para la revisión del autor invidente.

“Será de mucha utilidad para los estudiantes con discapacidades visuales, que tienen que ingeniárselas siempre para poder tomar notas en el salón de clases”, apuntó.

Blanco señala que construir el prototipo fue muy complicado, básicamente por la inversión que debía hacer. “No tenía dinero ni soy ingeniero, pero nunca dejé de creer en mi idea y Dios puso en mi camino a las personas correctas”. Poco a poco, Blanco comenzó a armar un equipo de amigos expertos en computación y sistemas, para que le ayudarán con el proyecto.

“Cuando estuvo listo, pedí financiamiento en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación porque me dijeron que ellos estaban apoyando iniciativas como la mía.

Pero me decepcioné mucho cuando me dieron el contrato, porque después de tanto batallar, ellos me exigían que cediera todos los derechos que mi invento podía generar al Gobierno. Los demás trabajan y ellos se quedan con el fruto de las ideas. Con mucha incertidumbre, tuve que rechazar la oferta”, contó. “Así no puede haber progreso en materia de innovación y ciencia”, dijo.

Tocó varias puertas en compañías privadas en busca de financiamiento. “Llegué a Empresas Polar, que me prestó el apoyo económico necesario y la asesoría de varios expertos para hacer realidad mi sueño del lápiz electrónico. Fue muy emocionante poder contar con alguien”, expresó.

Un voto para el triunfo. Blanco quiso pensar en grande para dar a conocer su invento. Por eso inscribió su dispositivo en el concurso Innovadores de América, que escoge cada 2 años una idea especial y la premia con un cheque de 40.000 dólares. La actividad es de carácter regional y está patrocinada por la Corporación Andina de Fomento.

“Estoy compitiendo en la categoría Educación, porque creo que el Lápiz Electrónico será especialmente útil en las aulas de clase”, relata. “Me he reunido con estudiantes invidentes de varias universidades, les he explicado mi invento y me han asegurado que no dudarían en comprarlo si estuviera disponible porque les facilitaría muchísimo la vida”.

El Lápiz Electrónico es una de las 700 innovaciones que participan en la edición 2011 del concurso. Sólo 15 resultaron preseleccionadas, entre ellas el trabajo de Blanco.

El ganador se escogerá por votación popular a través de Internet. Quienes quieran apoyar el proyecto para personas con discapacidad visual pueden hacerlo en la página web http://bit.ly/AlfredoLapiz. Se puede participar una vez al día. Las votaciones cerrarán el próximo 7 de noviembre. “Los invito a todos a votar. Es una iniciativa nacida en este país, donde es tan difícil emprender y más cuando se es invidente. Estamos orgullosos del trabajo que hemos hecho y vamos a continuar ofreciendo lo mejor por el futuro del país”, aseveró.

Fuente: http://www.el-nacional.com/noticia/7080/25/La-tragedia-lo-convirti%C3%B3-en-innovador.html

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