Sobre retinopatía del prematuro…

Un programa detecta y trata la causa más frecuente de ceguera infantil

Cada año nacen en nuestro país más de 7000 bebitos (el 1% de los neonatos) de menos de 1,5 kg de peso o que no llegaron a las 32 semanas de gestación.

Ellos constituyen el grupo de mayor riesgo dentro de los prematuros (el 7,6% de los nacidos) y una de las amenazas más dramáticas que enfrentan es la ceguera, debido a una afección que se produce en sus retinas, aún inmaduras.

El drama tiene solución siempre y cuando se actúe a tiempo, porque si el bebe no recibe atención, a los cinco meses será tarde.

Además de aportarles la saturación apropiada del oxígeno que necesitan para vivir -pero que, al mismo tiempo, en cierto sentido juega en su contra-, es necesario revisar periódicamente sus retinas con un oftalmoscopio indirecto para observar indicadores precoces de retinopatía, y en ese caso aplicar un tratamiento especial con rayo láser.

“La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) indica controlar a todos los menores de 1,5 kg de peso o de 32 semanas de edad gestacional, y también a los menores de 2 kg o de 34 semanas de gestación pero que presenten algún factor de riesgo: entre éstos, sepsis, transfusión de sangre o provisión de oxígeno por más de 72 horas, o haber sido objeto de maniobras de reanimación”, afirma el doctor Alberto Durante, jefe del Servicio de Neonatología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, institución que conducirá un programa de cinco años (2003-2007) para la prevención de la ceguera evitable en la Argentina, que financia el Club de Leones Internacional a través de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La doctora Verónica Hauvillier, jefa del Servicio de Oftalmología de ese hospital, añadió que la vascularización de la retina se produce al final del embarazo y que el prematuro tiene retina avascular. “La retina necesita recibir oxígeno, pero al mismo tiempo eso causa una proliferación desordenada de los nuevos vasos -explicó-. Esa proliferación produce una masa blanca detrás del cristalino (la «lente natural» del ojo) y si al quinto mes el problema no fue tratado el bebe pierde la visión, algo que le ocurre al 20% de los prematuros.”

La doctora Hauvillier dijo que a partir de las cuatro semanas de vida el neonato prematuro es revisado por el oftalmólogo pediatra. “Con unas gotitas tópicas que no son dañinas y con el oftalmoscopio, que tiene luz y una lupa que permiten una imagen virtual invertida -explicó- controlamos la periferia de la retina, en general una vez por semana. Si la lesión llega a un estadio determinado, fotocoagulamos la retina con láser, que detiene la formación de nuevos vasos.”

La oftalmóloga añadió que gracias a los buenos oficios de la doctora Patricia Visintin, agente de Unicef Argentina y autora de un trabajo sobre ceguera infantil, el Gutiérrez recibió el láser donado por el Club de Leones y la OMS, y que esas instituciones también donarán “cinco oftalmoscopios para realizar el screening en las maternidades de la ciudad, en tanto que con el láser, que es transportable, esperamos responder a la población que lo necesite”.

El doctor Carlos Cánepa, director del hospital Gutiérrez, dijo que allí no hay maternidad, pero sí un servicio de Neonatología de excelencia, adonde llegan chiquitos con patologías muy complejas. “Y dentro de ese grupo -afirmó- recibimos a los prematuros”.

Hasta ahora, la retinopatía del prematuro se trata en el hospital Garrahan -el único que tenía un láser-. “Pero no existe ningún centro público que se ocupe de los niños ciegos o con baja visión -afirmó Hauvillier-. En nuestro país hay 5300 chicos ciegos y casi 16.000 con visión subnormal. Además del láser y los oftalmoscopios, el Club de Leones y la OMS donaron al hospital materiales como lupas y telescopios, carísimos, para rehabilitar a estos chicos y que sean capaces de leer y escribir. Recibiremos aquí a todos los que lo necesiten. Pero para poner en marcha este ambicioso programa hace falta que el gobierno de la ciudad nombre los recursos humanos necesarios. Si no, no será posible”.

Por Gabriela Navarra
De la Redacción de LA NACION

Pesquisa neonatal

Desde 2000, la Dirección General de Coordinación de Redes de Salud de la Secretaría de Salud del Gobierno de Buenos Aires se ocupa del Programa de Pesquisa Neonatal (PPN).

A través de una gotita de sangre del talón del bebe, es posible detectar hipotiroidismo congénito y fenilcetonuria (que producen retraso mental), fibrosis quística (cuyo principal órgano blanco es el pulmón) y mal de Chagas y sífilis congénitas, transmisibles durante la gestación.

El doctor Héctor Berzel, a cargo de esa dirección, y la doctora Sara Eichenbaum, coordinadora del PPN, dijeron que el programa detecta y también trata a los bebes afectados y a sus hermanos (por ejemplo, en casos de Chagas y sífilis).

Berzel y Eichenbaum anunciaron la incorporación de dos pesquisas más: la detección neonatal de la hipoacusia y de la retinopatía, causas más frecuentes de sordera y ceguera infantil. “Compramos once aparatos de otoemisiones acústicas para evaluar el oído -dijo Héctor Berzel- y estamos comprando cinco oftalmoscopios, además de los cinco obtenidos por subsidio, para hacer fondos de ojo a todos los que ingresan en las terapias de neonatología, por el motivo que fuera, no sólo por prematurez.”

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/674104-un-programa-detecta-y-trata-la-causa-mas-frecuente-de-ceguera-infantil

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